sábado, 14 de enero de 2012

El picu Cuchu (1646 m)

Horreos en la Pola


     De nuevo un sábado que tiene Antonio libre, salimos para hacer un pico de los que tenemos en la lista. Continuamos por el concejo de Aller, en el cordal que lleva a San Isidro; empezamos en Peña Mea y la intención es ir cumbre a cumbre para completarlo culminando en el Pico Torres, e incluso seguir del Torres al Valmartín y Cascayón, entre Caso y León.






     Atravesamos el pueblo de la Pola, que detrás de las casas de la carretera tiene como podéis ver buenos ejemplos de arquitectura rural y tradicional asturiana.


     Salimos de la Pola por un camino al lado del río del Coto, al principio algo embarrado, pero que luego está perfectamente enlosado de piedra.


     Este camino tradicional nos llevará hacia arriba a unas praderías amplias que son el Coto la Pola.


     Ya se ve al fondo la cumbre que domina el Coto, que es el picu Praera, de 1613 m, y que también está en nuestra lista de actividades. En la entalladura más cercana están las cabañas de Misiegu.


     Sigue el camino enlosado ganando altura sobre el río, pero la densa vegetación no nos deja ver bien las cascadas que va formando el río; bueno, no se ven bien para una foto, pero se va escuchando el ruido del agua.


     Un ejemplo de cómo se aprovechaba el espacio, ampliando la tenada para tener más hierba seca almacenada. Ahora estas praderías son sólo de pasto y no de siega; no se aprovechan como antaño.


     Mirando hacia atrás, como se debe hacer siempre, tenemos abajo el pueblo al que ya le dan los rayos de sol. Vemos el camino que llevamos subiendo, la entalladura donde el río forma esas cascadas, y ya a lo lejos los montes de la cordillera con algo de nieve, pero más bien poca.


     Si alguien se molestó hace tiempo en señalar una fuente y hay que desviarse del camino, pues es clara la invitación a acercarse a ella.


    En un rincón, al sol pero con sombra, tenemos este manantial que sale de la roca. En verano será de agradecer conocerlo y acercarse ahí. ¡Gracias, Isabel, por enseñarnos tu fuente!.


     Salimos a la zona del Coto; aquí son las hayas las que hacen bosque. Sus ramas curvadas brillan al sol y Antonio consigue esta bonita foto que semeja la tela de una araña.


     El camino es ancho; es una pista por la que pueden acceder vehículos a motor, como mucha otras en este concejo de Aller, para facilitar el acceso a los ganaderos a estos pastos de altura. Aquí vemos al fondo nuestra cumbre de hoy, el picu Cuchu.


     En esta imagen tenemos al picu Praera cerrando el valle por la ladera suroeste. A sus pies bosque y praderías del Coto.


     Ya en las praderías paramos a descansar y comer algo en esta cabaña; tenemos a la vista el pico, pero aún nos queda recorrido y subida por hacer.


     Esta gran cabaña con cuadra, tenada y espacio para cocinar y dormir, tiene un gran portalón donde se puede hacer a cubierto el trabajo, con unas vistas a todo el entorno preciosas.


     Nos toca seguri subiendo, hasta pasar todas las praderías. Luego, ya en la parte alta iremos a la collada Fierros para subir al pico.


     Cerrando la portilla de salida de las praderías del Coto; no se nos debe olvidar que las portillas están para ser cerradas y que no salga el ganado.

Acebos


     En este barrizal vemos cantidad de huellas de pezuñas, y dos círculos grandes donde algún jabalí se dió un baño de barro. Se notan las marcas incluso que los fuertes pelos - o cerdas - dejaron en el barro como si lo hubiesen peinado.




     En estas fotos que hicimos al bajar nos encontramos con un sitio en un prao cubierto de hojas secas; en la zona central aparecen aplastadas y con barro.¿Sería el secadero de los jabalíes?


     Llegamos a la parte alta del valle, las majadas de les Llampes adonde se accede con vehículo desde otra collada, la del Acebo, que también comunica con la collada Rueses. Así, desde Pelúgano, Collanzo y el pueblo de Llanos se llega a las majadas de estos valles.


     En la collada Fierros, ya entre el picu Cuchu y el picu Praera, dejaremos las mochilas para subir más ligeros a la cumbre.


     Vista del Estorbín de Valverde, en la línea de la cordillera, donde subimos Aurora y yo en verano desde el pueblo de Tonín, por León.


     Ya en la cumbre miro en el buzón, como siempre, a ver si hay una tarjeta de cumbres para devolverla por correo. De momento, de las que yo hice, y habré dejado unas siete u ocho por las cumbres, no me han devuelto ninguna.


     Antonio y yo en la clásica foto de cumbre.


     En la panorámica vemos peña Mea, las peñas Negras a continuación y la aguda cumbre de la Forcada a la derecha.


     A nuestros pies la collada Fierros, la cresta de les Aberrugues que lleva al picu Praera, el giro hacia el pico la Forada y bajando la crestería y subiendo a la izquierda, el Retriñón. Ya lejos, al fondo, el triángulo de la cara norte del pico Torres, por San Isidro.


      Las praderías del Coto bajo la cumbre del Cuchu, y en la línea del horizonte, los picos de la cordillera. Un perfil característico en la neblina es la cumbre de peña Redonda, que se quiere destacar en el centro de la foto.


    Por la neblina no tenemos mucha visibilidad a lo lejos, pero en la imagen aparecen el pico El Bolero, el Estorbín, el Robequeras, Tres Concejos y hasta el Cellón, allá por Pajares. Abajo el valle de Collanzo a Casomera y Río Aller.


     Nos fijamos bien en la línea del picu Praera hacia el picu La Forada, para una próxima ocasión.


     Vista desde aquí al Retriñón, al que queremos subir también, quizá desde Felechosa por la collada la Felguera.


     Un poco fuera de foco, pero los buitres que siempre vemos sobrevolar los picos y valles por donde vamos también son protagonistas en estos reportajes.


     Abajo las foces del Llaimo o del Alba en la Cruz de los ríos, con las cumbres del Cuyargayos y de la Peña los Riegos, entre Sobrescobio y Caso.

Conjunto de haya, acebo y tejo


     Bajo esta curiosa asociación de haya, acebo y tejo se puede encontrar sombra y refugio.


     Bajando pasamos por alguna cabaña que no vimos en la zona alta de les Llampes, como esta con un gran portalón.


     Una construcción fuerte y sólida, mientras no le entre el agua por la cubierta, que es de sólidas lajas de piedra. Incluso esa especie de trineo que se suelen llamar "corzas" o "carreñas" -creo- para llevar el estiércol o cucho al prao.

De nuevo en la portilla alta de las praderías del Coto.
Vista de las praderías y los perfiles de la Cordillera y de Peña Redonda



     Bajando hacia la Pola, donde las chimeneas de las cocinas de carbón y leña de la zona caldean las casas.

Yeguas junto al pueblo


     Vista atrás al Praera y al valle, con las cabañas de Misiegu al sol.


     El martes 24 de enero, al abrir el buzón me encuentro un sobre que envían a Gómez-Lobo. Resulta que mientras nosotros estábamos en cumbre vimos unos montañeros en la fuente de les Llampes, y que cuando bajamos al collado Fierros ellos subían al Cuchu. Pues han sido ellos seguramente quienes gentilmente nos la devuelven. ¡Es la primera que recibo una tarjeta de las que fui dejando en algunas cumbres de Ubiña, y también en peña Mea y en la Forcada con Antonio!. Gracias, amigos de Moreda.

domingo, 8 de enero de 2012

El Beyu Pen y el Camín de la Reina ( por el Sella )


      Primer domingo del año, y como hacíamos otros domingos hace tiempo, vamos a Cangas de Onís y damos una vuelta por el mercado. De allí, por la carretera del puerto del Pontón, vamos a Puente Dobra a recorrer un sendero de Pequeño Recorrido por el concejo de Amieva. Aquí la "mecedura" del Dobra con el Sella.




     Vamos recorriendo una pista por la margen derecha subiendo el curso del Sella; pasamos al lado de varias construcciones, entre cabañas de piedra y nuevas construcciones. Aquí un pequeño grupo de ovejas, muchas de ellas con sus corderos paridos hace poco tiempo.


 Ya hay que tener puntería para meter la pata justo en medio de la boñiga; ¡estos perros!.


 El río baja en ocasiones bravo, con rápidos como estos.


 En las cabañas frente a Corigos las vacas se asoman a la ventana de la cuadra.


Cabras ramoneando junto al río

Ya salen las primaveras


      Las casas al lado de la carretera son pequeñas poblaciones hasta llegar a Pervís; aquí después de pasar por la antigua escuela ahora Centro Social y subir al núcleo del pueblo, entramos entre las callejas  y nos salen un montón de perrucos que no paran de ladrar. Tras preguntar por donde sigue el Camino de la Reina, nos indican una pista hormigonada en fuerte pendiente que nos lleva a la parte alta del pueblo, donde dominamos las praderías de Pervís, y un poco más adelante vemos el pueblo  de Vega de Pervís.





     El camino va ganando altura sobre el río y la vega, primero por caleya embarrada y más adelante por una senda que va medio tallada en la pared caliza, entre las encinas de estos paredones y con vegetación que tapa la vista del río. Aquí es estrecha y no está marcada como Pequeño Recorrido, quizá por ser una senda sin protección y más "montañera".


      Así llegamos al Puente los Grazos, donde el camino se ensancha y se hace pista, con barandillas de madera como protección a los senderistas. El río aquí es profundo y tiene ese color esmeralda tan característico.


Un mirlo acuático "capturado" de lejos
 

Un grupo de patos pasan sobre nosotros


     Tras una subida se llega a la altura de la "mecedura" de río Ponga con el Sella y el camino gira en dirección al valle que lleva a Sellaño. Aquí está el área de recreo de Trambesagües donde paramos a comer, aunque a la sombra está frío.


"Corros" para guardar castañas

Un arco natural de madera

     Aquí empieza la segunda parte del recorrido de hoy: el Beyu Pen. Un cartel nos informa de lo que nos vamos a encontrar: además de ser una guapa senda por un desfiladero con el agua formando cascadas y pequeños saltos, se ha recreado un espacio para la imaginación y la fantasía con seres de la mitología asturiana, que nos esperan en los rincones más inesperados.

 


     Troncos, árboles caídos, peñascos ... que con un poco de imaginación nos llevan al mundo de la mitología asturiana.




      Tronco de un poderoso castaño con formas en las que se puede imaginar una presencia mágica.

El Busgosu

      Para niños y mayores esperan sorpresas en el recorrido del camino estrecho entre el río y al imaginar que la piedra cobra vida en forma del busgosu, la llavandera, la bruxa... eso sí, amistosos en cuanto miras para ellos y te ven como amante de la naturaleza.





La Llavandera
 
Setas mágicas del bosque encantado del Beyu


     El camino, bien empedrado, sigue subiendo, separándose del río hasta llegar al pueblo de Pen, en la carretera que viene de Argolibio.

Gómez y Lobo hicieron esta ruta

 


 La humedad hace que crezcan musgos, helechos y líquenes de muchas especies.


     Aurora se hace amiga del Busgosu y ambos se fotografían juntos.


      Sin llegar a subir a Pen, volvemos sobre nuestros pasos. Al bajar de nuevo al Sella, si continuásemos curso arriba llegaríamos a completar el Camino de la Reina hasta Argolibio, que es el final de este recorrido de agua, bosque y seres mitológicos.


     Volvemos al punto de partida en Puente Dobra; como hay poco tráfico lo hacemos por la carretera, viendo el medieval puente los Grazos, en rampa ganando altura sobre el río y con arco apuntado, pasando por la Vega de Pervís, Corigos y Miyares. Al final llegamos cansados de pisar por el asfalto; hubiese sido mejor alternar carretera con el camino por la otra orilla.


     Un aparato agrícola de hace unos años, que se usaba para sembrar repartiendo las semillas por los riegos tirado por un caballo, se oxida ahora ya sin uso.

¡Un saludo!