domingo, 4 de septiembre de 2011

Peña Ubiña grande (2.417 m)

  
     Hoy vamos a Ubiña con Marina. Nos acercamos por el puerto de la Cubilla hasta la Casa de Mieres, en territorio de León pero pastos para los ganaderos del concejo de Mieres por antiguos acuerdos.


     Al lado del pequeño embalse, bastante colmatado y lleno de vegetación donde se refugian infinidad de ranas vemos esta pequeña cría de tritón.


     La mañana es fresca y  la niebla está baja; vamos subiendo por la Vega Candioches mientras el sol intenta despejar las nubes.



     Un paso estrecho para subir a los puertos de Retuerto; nos cruzamos con un pastor que baja de ver el ganado y lleva el paraguas porque llovió por la mañana temprano.


     En la amplia vega de Retuerto vemos la Peña Cerreos dspejada mientras Ubiña sigue tapada por las nubes.


     Marina y yo subiremos a Ubiña mientas Aurora nos espera al lado del refugio de pastores de Retuerto. Calculamos el tiempo, más o menos una hora y media a la cumbre y otra hora en bajar; no nos desviaremos mucho del cálculo.


     El refugio de Retuerto ahora casi en desuso y con nula conservación, pero aún ofrece cobijo, sobre todo en invierno cuando las condiciones atmosféricas pueden ser muy duras.


     Ya metidos en faena vamos subiendo por la arista sur; el recorrido está marcado con jitos, y aunque el paso de los montañeros deja una senda evidente no está de más fijarse bien por dónde se va, ya que la niebla puede jugar una mala pasada.


     Llegando a la arista de la cumbre sólo nos queda avanzar hasta llegar a la cima, siempre a caballo entre Asturias y León, con el paisaje abierto a norte y sur.


     ¡Cumbre!. Estamos en la máxima altura de la Cordillera Cantábrica entre Asturias y León, dejando aparte los Picos de Europa. En la cordillera, sólo en Fuentes Carrionas, entre Cantabria y Palencia, hay picos de más altura que aquí.


     En agosto del año pasado habíamos subido a la cumbre Carmen, Olaya y yo, y hoy es un orgullo subir con Marina. El mar de nubes cubre Asturias, como es habitual. A nuestra espalda, los puertos de Retuerto, donde nos espera Aurora.


     Descendemos tranquilamente por el mismo camino, viendo los caprichos geológicos que pusieron verticales los estratos calizos.



     La Peña Cerreos emerge de la niebla que cubre hoy Asturias.


Nueva estación metereológica en Retuerto
     Tranquilamente descendemos hacia la Casa de Mieres, cruzando bajo Ubiña pequeña, a la que habrá que visitar para que no quede sin subir aunque sea después del periplo por la cordillera. Queda apuntada.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Los Castillines, Puerta de Arco, Cresta Prau Capón y Cerreos


     El Meicín es la zona de paso para estas actividades de los dosmiles de la cordillera en Ubiña. De nuevo dejo el refugio, después de hablar con el guardia de la actividad que quiero hacer hoy: me dice que me controlará con los prismáticos - se que lo suelen hacer muchos de ellos, pendientes de los montañeros que andan por su zona-.


     De nuevo los rebecos, amos de las alturas, corriendo cuando me ven llegar y manteniendo su "distancia de seguridad".


     El valle de Covarrubias, de acceso al Siete y a los Castillines, con el lago ( "chegu" en el bable de Lena) brillando al sol.


     Vista de Castillines, Siete, pasada del Siete y Portillines desde las Cinchas del Plano.


     Más rebecos hacia los joyos de la Cabra, al pie de la norte de Ubiña.


    Al llegar a la pasada de Puerta de Arco se ve el porqué del nombre de este paso entre Tuiza y Torrebarrio.


     Remontando la canal hacia los Castillines alcanzo la cima del primero 2.250 metros.


     El segundo y tercer Castillín en la niebla vistos desde el primero.


     Foto de cumbre del primer Castillín (2.250 m)


     Al segundo Castillín (2.282 m) subo dejando la mochila en su base; tiene el buzón de cumbres más guapo de todos los que conozco.


     La niebla sube desde Asturias y le da este aspecto al tercer Castillín. Este es otra historia, un pico mítico en Asturias,  como el Naranjo, sólo accesible escalando.


     Desciendo a la pasada de Puerta de Arco, donde se ve la caliza perforada por esos arcos y ojales que le dan nombre.



     Desde la subida al pico de Puerta de Arco se ve bien las subidas a los Castillines: después de superar la canal de piedras, desde la collada entre ambos se sube al 1º por una vira y una pequeña trepada sin dificultad y al 2º por esa grieta en diagonal a la izquierda y por las llambrias a la cumbre.


     Colorido buzón de cumbre del pico Puerta de Arco (2.212 m).


     Descendiendo de nuevo a la pasada de Puerta de Arco, bordeo el pico por su base para subir a la Cresta de Prau Capón, de 2.176 metros. Aquí el jito de piedras de la cumbre.


     Desde la cumbre, y a la vista de la senda de la Merina que bordea la falda de Peña Ubiña hasta el collado Terreros, decido continuar la ruta. No entraba en los planes, pero es pronto, hace buen día y ... está ahí.


     Más rebecos bajo Ubiña grande: ello son los auténticos amos de las cumbres con esa facilidad de movimientos.


     La senda la Merina se utilizaba por pastores y ovejas para acceder a esas zonas altas de pasto de donde vengo; hay pasos difíciles como este que se asoma por las Fanas de Ubiña, con caídas de piedras y peligroso para el ganado, pero los pastores sabían explotar todos los recursos intensivamente.


     El recorrido me trae desde el pico a la derecha -Puerta de Arco-, bajo el espolón norte de Ubiña y  cruzando los pedreros hasta el alto de Terreros, aquí en la rampa de subida a la Peña Cerreos.


     Vista del corazón del macizo, desde la derecha los Fontanes y Pasu Malu -en sombra-, el Siete y los Castillines, y un poco más cerca Puerta de Arco de donde vengo.


     Tranquilamente en la cumbre de Peña Cerreos (2.101 m ), sólo me queda bajar por el Meicín y tomar un refresco charlando con el guarda del refugio para bajar luego a Tuiza y regresar a casa.

sábado, 13 de agosto de 2011

Prau Fontán y Fontanes


     De nuevo madrugón para llegar al amanecer a Tuiza de Arriba; en poco tiempo se llega por carretera desde Noreña-Oviedo. Otra cosa era cuando empezamos a venir por aquí: en tren hasta Campomanes, autobús de linea a Telledo y, si eramos muchos, contratarle al conductor que nos subiera hasta Tuiza de Abajo, que a Tuiza de Arriba no había carretera.


     Las primeras luces de la mañana en esta vista que conocemos tan bien.


     Una vez pasado el refugio del Meicín comienza la subida hacia la Forqueta del Portillín. Aquí parada en la fuente de Bachao para recargar la cantimplora.


     Cerca de la Forqueta, vista abajo a la larga pendiente que nos toca subir desde el Meicín.


     Lo bueno de madrugar y de ir sólo es esto, al ir en silencio siempre puedes sorprender a los rebecos, como aquí en los pedreros de Cueva Palacios.


     Una vez que subes el canalón del Buey y pasas a la vertiente de la loma de los Fontanes, me encuentro con una bandada de gorriones alpinos: en esta mala foto, con un poco de imaginación se pueden ver en vuelo y sus sombras, que casi se confunden con las piedras. El pico detrás es el Prau Fontán.


     Entre las cumbres de los dos Fontanes se abre una ventana donde se ve el camino recorrido desde la Forqueta del Portillín, en medio de la imagen.


     En la cumbre del Fontán Norte (2.417 m).


     El Prau Fontán y el pico Colines, al que subí cuando recorrí las cumbres del sector norte del macizo.


     Esta es la cumbre del Fontán sur de 2.408 metros; de aquí me dirijo descendiendo unos metros para subir al Prau Fontán.



     Como vamos viendo, la presencia de construcciones de la guerra civil es constante en estas montañas, que fueron baluarte defensivo de los republicanos, retrasando el avance nacional.


     En la cumbre del Prau Fontán (2.364 m) coincido con dos montañeros que suben desde Torrebarrio y me hacen esta foto.



     Entre la loma de los Fontanes y el acceso al Prau hay este paso, una canal protegida, para no ver las caídas, y una terraza con buenos apoyos: en fin, se pasa sin problemas.


     Este es el aspecto de la subida al Prau desde su base en la bajada de los Fontanes.


     Ya de regreso hay tiempo a contemplar otros habitantes de las alturas: abundan los acentores alpinos y los colirrojos - a estos los distingo bien -.


     Los lirios brillantes de hace unas semanas se van secando al avanzar el verano.


     Lo mismo que las gencianas, con sus frutos ya en las "bandejas".

Vista de Tuiza con el Prau del Albo