domingo, 18 de noviembre de 2012

Río Sella

     Damos un paseo por el concejo de Ponga, desde Les Bedules a la collada Granceno, para salir un poco de casa en este fin de semana tan lluvioso, y sin sacar la cámara de la mochila, por la lluvia y la niebla que no deja ver mucho más que los árboles de otoño y los charcos del camino.
     Bajamos por la carretera que va de Beleño a Viego y llega a Puente Vidosa; desde aquí vemos la preciosa cascada de Aguasalio, hoy rebosando agua generosamente. Por su lado sube el camino al antiguo pueblo beyusco de Rubriellos.







         La siguiente parada que hacemos es en la mecedura del Dobra. El río Dobra, tan calmo en verano y tan apetecibles sus aguas turquesas para el baño en la conocida como Olla de San Vicente, bajaba también bien lleno de agua, y aquí se ve cuando se junta con el Sella.

Aguas arriba del Dobra
El Dobra en su "mecedura" con el Sella
 

Los dos ríos, Dobra y Sella
El antiguo Molín del Dobra
 
El Sella corriendo hacia Cangas de Onís
 



     Nuestra siguiente parada para ver el río es en Caño, donde está la estación de desove de salmones y una pequeña presa con un bonito recorrido por varios puentes que llevan de un pozo a otro: hoy está todo cubierto por las impetuosas aguas del Sella.






     Y seguimos hasta Cangas de Onís para ver su puente millones de veces fotografiado; ¡aquí nos bañamos en alguna ocasión, siendo jóvenes y sin problemas de que te miren, o quizás porque nos veían nos bañabamos!.


     Y allí mismo vemos un bonito espectáculo, un mirlo acuático, que suelen ser muy esquivos, buceando y buscando comida ajeno a que le mirábamos desde el puente. ¡Que maravilla verlo tan cerca!







     Y ya una última mirada al puente; hoy por las nubes no se ve el Pierzu, final de esa línea imaginaria que viene desde Pileñes, allá en la cordillera, pasando por el Collau Zorru y el Recuencu, que aún tenemos pendientes.




¡ Un saludo, amigos !

sábado, 3 de noviembre de 2012

La foz de los Moñacos

     
     Desde La Pesanca, conocida área de recreo cerca de Infiesto, empezamos hoy, con un día lluvioso, un paseo  más que salida de montaña, que nos llevará hasta la Foz de los Moñacos.


     Es una cómoda marcha por la antigua pista maderera por la que se sacaba la madera talada en los montes entre Infiesto y Caso.


     Las antiguas cabañas en el lugar de Degoes son ahora unas envidiables edificaciones por el entorno en el que están situadas.

Helecho real




     En este cruce del camino, por el puente iríamos hacia la collada Traslafuente, para subir al Maoñu a la derecha o coger la larga subida hacia el Vízcares a la izquierda.



     Una misteriosa cara nos observa desde la pared rocosa del camino: como en el Beyu Pen, donde seres mitológicos destacan de su camuflaje natural.





     El río es un continuo espectáculo de cascadas y pozas; como vamos subiendo a su lado, el sonido de las continuas caídas del agua resuena en todo el valle.



     Seguimos la pista y en el siguiente cruce tomamos hacia la derecha; la pista va aumentando su desnivel, pero es cómoda de caminar. Hemos elegido bien la ruta, porque está lloviendo sin parar toda la mañana, y el paraguas es una herramienta imprescindible hoy.


Una zona repoblada de abetos que nos dejan su fragancia


Candelabro de haya

Ahora la niebla cubre el monte




     Ganando más altura nos acercamos a los paredones de la foz; los grandes peñones desprendidos de la pared están cubiertos de musgo ...


... y las pequeñas piedras también se cubren de musgo cambiando su ser calizo por otro vegetal.



     Al ganar altura a veces se abre algún claro entre los árboles que nos dejan ver las crestas de la zona del Maoñu, tapadas por la niebla.


Hayas arraigadas casi en los paredones calizos

Un tejo en un lugar imposible


     La cresta de los montes del Infierno que culminan en el pico Maoñu; detrás de ella está el valle que lleva a la collada Traslafuente que comentábamos antes como subida habitual al Vízcares y al Maoñu.


     Y llegamos al la Foz de los Moñacos; el paraguas de Aurora no da mucho más de sí, pero hoy trabajó bien, con "la que está cayendo" aquí de agua.


     La foz es ancha y deja paso para el camino y el río; al fondo aparecen los bosques y las paredes de las cumbres que cierran el monte Moñacos.




     Ya dentro del recóndito valle aparece la silueta del Cuetón de les Travieses, por encima del bosque que aquí, al estar más alto, presenta ya un color de rojos y ocres en las hojas frente a los verdes de la parte baja del bosque.


     Por la margen izquierda empieza la crestería caliza que lleva a la cumbre de Los Tornos, que junto con el Cuetón y La Frayada cierran este valle.



     Para abajo, la niebla va subiendo y presenta esta postal de la foz con las cumbres empezando a cubrirse.



En pocos minutos nos cubre la niebla; más humedad no la conseguiríamos a no ser que cayésemos al río.

Setas de yesca


Un gran ejemplar de líquen
Helecho real

     Nos fijamos en uno de los pocos sitios que nos podían haber ofrecido refugio, una cavidad que serviría de techo.
Al pie de la fayona, plantas de arándanos como un jardín natural

Hierba en "hilos"

     De los pocos seres vivos con los que nos cruzamos hoy, estas tranquilas vacas y alguna yegua con potro.


     De nuevo en Degoes, con las cabañas convertidas en bonitos refugios.¡Que insana envidia nos da!




     Y para terminar, ya en La Pesanca, la "cordada" de hoy, Aurora y Javier. 

¡Un saludo, amigos!